☀️ Instituto del Sol en Parkent: el gigante solar soviético que se puede visitar cerca de Tashkent
Un pueblo entero construido para concentrar la luz del sol hasta los 3.000°C, secreto militar hasta 2009
A poco más de 45 kilómetros de Tashkent, subiendo hacia las estribaciones del Tian Shan, existe un lugar que parece sacado de una película de ciencia ficción soviética. Se llama Quyosh —"Sol" en uzbeko— y es, literalmente, un pueblo entero construido con un único propósito: albergar a los científicos que trabajan concentrando la luz solar hasta temperaturas de 3.000°C. Durante décadas fue un secreto militar bien guardado. Hoy, cualquier viajero puede visitarlo en una excursión de un día desde la capital.
Si buscas algo distinto a los bazares, mezquitas y madrasas que dominan la mayoría de itinerarios por Uzbekistán, el Instituto del Sol de Parkent —también conocido como Heliocomplex, Heliopolígono o Instituto de Física-Sol— es una de las excursiones más singulares y menos conocidas que se pueden hacer desde Tashkent.
1) Qué es y dónde está el Instituto del Sol
Su nombre oficial es Instituto de Ciencia de los Materiales NPO "Física-Sol", dependiente de la Academia de Ciencias de la República de Uzbekistán. Está ubicado en el distrito de Parkent, en la región de Tashkent, dentro del asentamiento de Quyosh (también transcrito como Kuyosh), construido específicamente para alojar a los investigadores y sus familias.
El complejo se asienta a unos 1.100 metros de altitud, en las faldas de la cordillera de Chatkal, parte occidental del Tian Shan. Esta ubicación no es casual: la zona registra aproximadamente 280 días de sol al año, y el aire de montaña, limpio y estable, resulta ideal para el trabajo de precisión que exige la instalación. Desde el complejo, en días despejados, se puede ver incluso el pico Kyzylnura, de 3.267 metros.
2) De laboratorio físico a instalación estratégica soviética
La historia del Instituto del Sol se remonta a mucho antes de que existiera el famoso horno solar. En 1940 se abrió en Tashkent un modesto laboratorio físico-técnico. Apenas tres años después, el 4 de noviembre de 1943, ese laboratorio se transformó en el Instituto Físico-Técnico, convirtiéndose en la primera institución académica dedicada a la investigación en física a gran escala en toda Asia Central.
En la década de 1950, el científico uzbeko Said Azimov fundó dentro del instituto un laboratorio de rayos cósmicos, aunque su principal línea de trabajo era entonces la física nuclear. Fue en los años 70 cuando Azimov empezó a interesarse por las fuentes de energía renovable, convencido de que el sol —un recurso prácticamente ilimitado en esta región de Asia Central— podía tener aplicaciones científicas e industriales de gran calado. Ese interés personal terminaría dando forma, una década después, al proyecto que hizo mundialmente conocido al instituto.
3) El Gran Horno Solar: datos técnicos que impresionan
La construcción del Gran Horno Solar de Uzbekistán comenzó en 1981 bajo la dirección del propio Azimov, y se completó entre 1987 y 1988. El resultado es una instalación que, por escala e ingeniería, sigue sorprendiendo a quienes la visitan:
- Es el segundo horno solar más grande del mundo, superado únicamente por el de Font-Romeu-Odeillo, en el sur de Francia, y el mayor de todo el continente asiático
- Cuenta con 10.700 espejos, con una superficie total de colección de 1.849 metros cuadrados
- La luz se dirige mediante 62 heliostatos hacia un concentrador parabólico de 42 metros de altura
- En el punto focal, la temperatura puede alcanzar los 3.000°C
- Su capacidad térmica nominal es de 1.000 kW (1 megavatio)
Solo estas cifras ya explican por qué el complejo fue durante décadas una instalación estratégica de primer nivel para la antigua Unión Soviética, y por qué sigue considerándose una de las joyas de la ingeniería solar mundial.
4) Un secreto soviético hasta 2009
Durante buena parte de su historia, el Instituto del Sol de Parkent funcionó bajo un fuerte hermetismo militar. El acceso estaba restringido a personal científico autorizado, y su existencia apenas trascendía fuera de los círculos académicos soviéticos.
Tras la disolución de la URSS, el instituto atravesó años muy difíciles: la falta de financiación llevó a que buena parte de la investigación estuviera al borde de la parálisis. La recuperación llegó en 1993, cuando el complejo se reorganizó bajo el nombre que conserva hoy: Instituto de Ciencia de los Materiales NPO "Física-Sol".
Pero el verdadero cambio para el visitante llegó mucho más tarde: no fue hasta 2009 cuando el instituto abrió oficialmente sus puertas al público general. Antes de esa fecha, prácticamente nadie ajeno al mundo científico había pisado sus instalaciones.
5) Qué se investiga hoy en el Instituto del Sol
Lejos de ser un simple vestigio de la era soviética, el Instituto del Sol sigue siendo un centro de investigación activo. Hoy trabajan allí más de 160 personas, entre académicos, doctorandos y doctores en ciencias, centrados principalmente en:
- El estudio de los efectos de temperaturas extremas sobre distintos materiales
- El desarrollo de nuevas cerámicas de alta resistencia, con aplicaciones industriales gracias a su bajo coeficiente de dilatación térmica y su elevada resistencia en condiciones extremas
- Investigación aplicada en energía solar concentrada, un campo cada vez más relevante a nivel global
Esta combinación de historia soviética y ciencia contemporánea es parte de lo que hace tan atractiva la visita: no se trata de un museo estático, sino de una instalación científica en funcionamiento real.
6) Qué puede hacer un visitante en el Instituto del Sol
La visita se organiza como un recorrido guiado, habitualmente conducido por científicos que trabajan en el propio instituto, lo que añade un valor añadido difícil de encontrar en otras atracciones turísticas de Uzbekistán. Durante el tour es posible:
- Contemplar de cerca el enorme campo de espejos y el concentrador solar de 42 metros de altura
- Probar un mini concentrador solar, capaz de quemar papel o madera en cuestión de segundos gracias a la concentración de luz
- Disfrutar de vistas panorámicas del Tian Shan occidental desde los 1.100 metros de altitud del complejo
- Aprender de primera mano sobre la historia del programa solar soviético y su reconversión científica tras la independencia de Uzbekistán
7) Cómo llegar al Instituto del Sol desde Tashkent
Llegar hasta Quyosh requiere cierta planificación, pero es perfectamente factible como excursión de un día desde la capital:
- Desde Tashkent hasta Parkent: toma una marshrutka (microbús local) desde el bazar de Kuiliuk, en el sureste de la ciudad. El trayecto recorre unos 45-50 kilómetros.
- Desde el bazar de Parkent hasta Quyosh: una vez en Parkent, en el bazar principal, puedes contratar un taxi local para el tramo final, unos 7 kilómetros más hasta el asentamiento donde se encuentra el instituto.
- Duración total: cuenta con medio día para el trayecto de ida y vuelta más la visita guiada, aunque muchos viajeros prefieren dedicarle el día completo, combinándolo con un paseo por el propio pueblo de Parkent, con unos 35.000 habitantes y origen sogdiano ligado al culto zoroástrico.
Antes de organizar la visita, conviene confirmar el horario de apertura directamente con el instituto, ya que al tratarse de un centro de investigación activo, los días y horas de acceso para visitantes pueden variar. Si prefieres evitar la logística por tu cuenta, también puede incluirse como parada dentro de un itinerario organizado por Tashkent y alrededores.
8) Conclusión
El Instituto del Sol de Parkent es una de esas visitas que quedan fuera del circuito clásico de la Ruta de la Seda, pero que aportan una perspectiva completamente distinta de Uzbekistán: la de un país que, además de su patrimonio milenario, protagonizó capítulos importantes de la ciencia y la ingeniería del siglo XX. Para quien busca algo diferente durante su estancia en Tashkent, esta excursión combina historia soviética, ciencia de vanguardia y paisajes espectaculares del Tian Shan en una sola jornada.
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